El blog del IES Clara Campoamor de La Solana (SPAIN) sobre el proyecto Comenius realizado en 2012-2014.
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Saturday, 12 January 2013
Monday, 17 December 2012
Noveno día
Milazzo-Palermo-Barcelona-Madrid-La Solana
El último día de viaje siempre
es raro, tristón, cansado. A la ida se pueden echar las mismas horas en coche,
trenes o vuelos, pero la energía y la ansiedad por conocer cosas nuevas hacen
que se haga más corto y menos pesado. A la vuelta se mezclan muchos
sentimientos contradictorios: las chicas echan de menos a sus familias, pero
han estado el tiempo suficiente con sus nuevos amigos y familias de acogida
como para tomarles cariño y sentir pena al despedirse.
El día empieza mal: a las
siete de la mañana el taxista que reservamos la noche anterior no se presenta.
A las siete y diez tomamos una decisión de urgencia: paramos a un vecino que
cruza y le pedimos por favor que nos lleve a la estación. El hombre gentilmente
nos atiende y nos lleva y, diez minutos más tarde, estamos con las chicas en la
estación de trenes de Milazzo. Es la hora de los besos y abrazos, de las
despedidas en inglés, en español e italiano, pues cada cual ha aprendido un poco
de cada cosa. De todas formas, el tiempo que pasarán sin verse no será mucho:
aparte de que a partir de ahora estarán comunicadas por las redes sociales, las
chicas italianas visitarán España en la próxima reunión de febrero.
Tomamos el tren para Palermo:
tres horas de trayecto paralelo al Mediterráneo, a un lado el mar y al otro las
montañas, pasando por pequeños pueblos costeros un poco deteriorados. Charlamos
durante el trayecto y aprovechamos todos de vez en cuando para pegar una
cabezada. En Palermo apenas tenemos tiempo para salir de la estación a estirar
las piernas, ver un mercado callejero y volver para tomar el tren que nos lleva
al aeropuerto.
En el aeropuerto de Punta
Raisi contemplamos por última vez el mar y la costa siciliana. Lo demás son
viajes en avión tranquilos pero agotadores: escala en Barcelona, donde volvemos
a estirar las piernas y, tras una breve escala, vuelo hacia Madrid. Un autobús
y otro hasta llegar al aparcamiento donde nos espera desde hace una semana el
coche. Llegamos alrededor de las doce de la noche a Membrilla, donde nos
despedimos, y desde donde las chicas hacen el último trayecto a La Solana ya
con sus familias.
Aquí el viaje ha terminado,
mañana todos volveremos a clase, pero la experiencia siciliana que hemos compartido
no se queda aquí. El proyecto continúa, y las impresiones y experiencias que
unos y otras traemos de Italia empiezan ahora a ser compartidas de verdad por
todos los compañeros. Arrivederci!
Blas Villalta.
Saturday, 15 December 2012
Octavo día
Se va acercando el final
del viaje. Hoy sábado, acabadas las actividades, hemos tenido día
libre. Las chicas han estado con familias, de excursión o visitando
amigos. Ha sido un día tranquilo también para nosotros. Por la
mañana hemos cogido las bicicletas para ir a buscar la estación de
trenes y comprar los billetes para mañana. A la vuelta, hemos
decidido visitar la capital de la provincia, Messina. Una ciudad
mediana, con anchas avenidas y muchas cuestas, cuyo principal
atractivo es la catedral, muy cercana al puerto. Largas hileras de
columnas, espacio diáfano en la parte central, y un aire florentino
por dentro y por fuera, con campanile incluido.
Hemos dado unas vueltas
por la ciudad, subido y bajado por las calles buscando iglesias y
monumentos, y después de anochecido hemos vuelto a Milazzo. Quedamos
con las chicas para mañana a las siete de la mañana en la estación:
a las siete y media saldrá el tren a Palermo, donde pasaremos el
resto de la mañana antes de coger el vuelto rumbo otra vez a España.
Blas Villalta.
Friday, 14 December 2012
Séptimo día
El viernes fue el último
día de actividades en nuestra visita a Sicilia. Ya repuestos del
agotador viaje del día anterior a las islas Eolias, nos levantamos a
hora razonable, desayunamos y fuimos tranquilamente al instituto. Los
chicos estaban trabajando en grupos mixtos en sus exposiciones sobre
la semana que han compartido en Milazzo. Dedicamos varias horas a la
reunión de profesores para aclarar los siguientes pasos del
proyecto, concretar fechas de próximas reuniones y presentar
resultados hasta la fecha. Tras un breve acto de despedida en el que
intervino la directora del centro, pasamos a ver las exposiciones de
los chicos, que nos ofrecieron su particular visión sobre la
convivencia entre jóvenes de diversos países y culturas a lo largo
de esta semana.
Una vez acabadas las
actividades en el centro, las chicas marcharon a comer a sus casas y
nosotros optamos por llenar las horas centrales del día con un plan
original: alquilamos unas bicicletas, con las que recorrimos la
distancia entre el hotel y el final de la península de Milazzo.
Saliendo de la ciudad por la costa este pedaleamos por empinadas
cuestas, haciendo paradas de vez en cuando para contemplar los
acantilados y pequeñas calas. Un duro pero agradable recorrido entre
olivos, higueras, chumberas y algunos chalés con vistas al
Mediterráneo. Una zona que da a dos mares y que está poco explotada
para el turismo. Subiendo más arriba, hasta llegar al faro, tomamos
un estrecho camino de cactus hasta un prado en lo alto de la colina.
Allí arriba, más olivos y una vista espléndida de acantilados y
playas. Milazzo a la izquierda y también el interior de Sicilia, con
la multitud de montañas entre las que destaca, más alta y nevada,
la cumbre del Etna. A la derecha, en forma de Y griega sobre un mar
tranquilo, las islas Eolias. El Etna, Vulcano y Stromboli, tres
volcanes a la vista.
Un hombre que paseaba por
allí nos contó que además hay cerca un enorme volcán submarino,
pero la vista desde aquel lado no decía nada de la violencia de los
volcanes, sino que era una auténtica maravilla, con un sol radiante
y el mar en calma. Así que nos subimos a unas rocas y, con esas
vistas, hicimos unos bocadillos: jamón, mortadela siciliana, salami
y, de postre, ricotta. Dejamos arriba las bicis y bajamos por un
estrecho sendero que separa los dos mares. Al final del todo, en la
punta de la península, nos sorprenden unas pozas naturales llamadas
la Piscina de Venus. Encontramos la marea baja: las pozas tenían un
agua transparente, y se veían debajo las piedras redondas. Paseamos,
saltamos entre los riscos, y cuando comenzaba a atardecer volvimos a
subir a la cumbre. Echábamos fotos sin parar, con las excepcionales
vistas a las islas y volcanes y el cielo plagado de nubes. Cogimos
las bicis de vuelta por la zona oeste, también paralelos al mar,
hasta el centro de Milazzo, mientras oscurecía.
Llegamos a tiempo a la
fiesta de despedida, que habían organizado en el instituto. Tomamos
algo de la comida preparada por las familias. Los chicos y algunos
profesores bailaban con la música que pinchaban alumnos locales. Muy
pronto, el momento de la despedida: la mayoría de los equipos
volaban al día siguiente a sus países. A algunos los veremos en la
reunión de España, a finales de febrero, a otros en las siguientes
reuniones. Para las chicas la despedida llegará un poco más tarde:
planeaban salir a dar una vuelta con sus amigas por la noche, y el
sábado estarán también con ellas. El domingo muy temprano
saldremos para Palermo, pero aún hay cosas que ver cerca de Milazzo.
Blas Villalta.
Thursday, 13 December 2012
Sexto día en las islas Eolias
Eolo es el nombre del
rosado barato que apuramos ayer. Eolo es también el dios griego de
los vientos que da nombre a estas islas situadas al norte de Sicilia.
Las islas Eolias forman un archipiélago de siete islas pequeñas y
algunos islotes.
A las siete de la mañana estamos en el puerto para embarcar a Salina, la segunda isla en extensión. Dos horas de viaje en barco, pesado aunque con mar tranquilo, haciendo paradas en Vulcano y Lípari, y alcanzamos Santa María Salina. El tiempo está bueno, pero la mañana no es demasiado productiva y las vueltas por las carreterillas de la isla se hacen bastante pesadas. Vemos algunas iglesias y santuarios, pequeños y poco cuidados, en Santa María Salina y en las aldeas de Rinella y Malfa.
Contemplamos también paisajes preciosos desde distintos miradores: un mar en calma, altos acantilados, las islas vecinas a lo lejos, entre las que destaca la forma cónica del Stromboli. Pero las idas y venidas se hacen tediosas, y tanto las chicas como el resto del grupo se cansan del ir y venir. En Malfa visitamos el pequeño Museo de la Emigración Eoliana, donde se hace un repaso de las crisis económicas del archipiélago, especialmente la motivada por la filoxera a principios del siglo XX, que motivaron que la mitad de la población de estas islas se marchara a los Estados Unidos o Australia.
A las siete de la mañana estamos en el puerto para embarcar a Salina, la segunda isla en extensión. Dos horas de viaje en barco, pesado aunque con mar tranquilo, haciendo paradas en Vulcano y Lípari, y alcanzamos Santa María Salina. El tiempo está bueno, pero la mañana no es demasiado productiva y las vueltas por las carreterillas de la isla se hacen bastante pesadas. Vemos algunas iglesias y santuarios, pequeños y poco cuidados, en Santa María Salina y en las aldeas de Rinella y Malfa.
Contemplamos también paisajes preciosos desde distintos miradores: un mar en calma, altos acantilados, las islas vecinas a lo lejos, entre las que destaca la forma cónica del Stromboli. Pero las idas y venidas se hacen tediosas, y tanto las chicas como el resto del grupo se cansan del ir y venir. En Malfa visitamos el pequeño Museo de la Emigración Eoliana, donde se hace un repaso de las crisis económicas del archipiélago, especialmente la motivada por la filoxera a principios del siglo XX, que motivaron que la mitad de la población de estas islas se marchara a los Estados Unidos o Australia.
Después visitamos una
pequeñita bodega donde hacen el vino típico de la isla, la
malvasía. Dentro de las instalaciones, en condiciones poco cómodas,
comemos comida típica del archipiélago, con muchas especias y
alcaparras, y también probamos sus vinos.
Bajamos de los cerros hasta el puerto, y contemplamos el atardecer en la playa de rocas volcánicas y piedra pómez de Santa María Salina. Otras dos horas de viaje en barco hasta Sicilia, parando en las islas de paso. Al llegar a Milazzo, estamos todos reventados: las chicas vuelven con las familias y nosotros buscamos una pizzería local para cenar temprano y descansar. Mañana es el último día de actividades en el instituto, esperemos haber recuperado las fuerzas.
Bajamos de los cerros hasta el puerto, y contemplamos el atardecer en la playa de rocas volcánicas y piedra pómez de Santa María Salina. Otras dos horas de viaje en barco hasta Sicilia, parando en las islas de paso. Al llegar a Milazzo, estamos todos reventados: las chicas vuelven con las familias y nosotros buscamos una pizzería local para cenar temprano y descansar. Mañana es el último día de actividades en el instituto, esperemos haber recuperado las fuerzas.
Blas Villalta.
Wednesday, 12 December 2012
Quinto día en Sicilia
El quinto día ha sido
largo. Hemos salido poco después de las siete de la mañana, nos
hemos reunido con las chicas y el resto del grupo en el instituto
para coger el autobús que nos llevaría al monte Etna. Hora y media
de carretera junto al mar, dejando a un lado Messina y enfrente, a
unos pocos kilómetros, la punta de la bota, Calabria. Hemos parado
un par de veces antes de llegar al Etna: desde la carretera puede
verse la montaña completa, naciendo casi desde el mar, la extensión
de agua y la playa y la nieve de las cumbres en una sola foto. La
otra parada, después de atravesar varios pueblos en la ladera del
volcán, porque tantas curvas nos hacían marearnos.
Hemos llegado a la
estación del teleférico. A dos mil metros de altura toda la
extensión aparecía nevada, pero la bahía y el mar seguían
viéndose de forma nítida. Hemos hecho el trayecto en teleférico
hasta mucho más arriba, donde la nieve era más abundante y las
cumbres negras estaban sólo a un paso.
Desde ahí, sólo una parte del grupo se ha atrevido a subir a la cumbre de uno de los cráteres. Hemos subido por encima de las nubes, que poco a poco cubrían todo el paisaje, tapando la hermosa estampa de playa a un paso de la nieve. Con alguna dificultad, porque las piedras de lava son a veces escurridizas, hemos trepado hasta lo alto de la montaña: del otro lado se abría un enorme cráter de paredes negras y rojas por su composición de hierro. Cubiertas además de nieve y de extrañas formas de hielo moldeadas por el viento. Y aquí y allá, a nuestro paso, cruzábamos delante de fumarolas.
Desde ahí, sólo una parte del grupo se ha atrevido a subir a la cumbre de uno de los cráteres. Hemos subido por encima de las nubes, que poco a poco cubrían todo el paisaje, tapando la hermosa estampa de playa a un paso de la nieve. Con alguna dificultad, porque las piedras de lava son a veces escurridizas, hemos trepado hasta lo alto de la montaña: del otro lado se abría un enorme cráter de paredes negras y rojas por su composición de hierro. Cubiertas además de nieve y de extrañas formas de hielo moldeadas por el viento. Y aquí y allá, a nuestro paso, cruzábamos delante de fumarolas.
Desde arriba se divisaba
el cráter y otros picos y también el monte principal, sólo un poco
más alto, a tres mil metros del nivel del mar, y a sólo unos
kilómetros: el Etna expulsando humo que se mezclaba con las nubes
rápidas que lo atravesaban. También las piedras bajo nuestros pies
estaban calientes: removiendo los pedazos de lava seca del suelo,
negra o roja, podíamos calentarnos las manos.
Del Etna hemos bajado nuevamente a la línea de la costa, y de allí hemos ido, pasado el mediodía, al pequeño pueblo de Taormina. Un entramado de puentes colgantes, carreteras y túneles conducen hasta esta coqueta localidad de montaña, desde donde hemos encontrado unas vistas espectaculares al mar Tirreno al atardecer. Taormina es un pueblo turístico enclavado en la montaña, con callecitas estrechas y mucha vegetación, lleno de iglesias pequeñas y hoteles de lujo. Hemos dado unas vueltas, hemos entrado a algunas iglesias, visto muchas tiendas y disfrutado de un paseo nocturno agradable. Vuelta a Milazzo, después de un día frío por la altitud y agotador por el esfuerzo, pero completo por todo lo que hemos visto y aprendido.
Mañana nos esperan las
islas Eolias. Habrá que madrugar bastante, pero veremos por fin una
región que, aparte de su carga mitológica, es la que produce los
vinos más interesantes de la región.
Blas Villalta.
Tuesday, 11 December 2012
Cuarto día en Milazzo
El martes tuvimos la
primera excursión. Quedamos temprano en el instituto y partimos para
la región de los montes Nebrodi, a casi una hora al suroeste de
Milazzo. Por el camino veíamos nuevamente las islas Eolias frente a
nosotros, y al otro lado el Etna. Nos adentramos por los bosques
mediterráneos de Nebrodi, por carreteras cada vez más estrechas y
sinuosas, hasta el destino de nuestra excursión: una granja
ecológica.
Los montes Nebrodi forman un parque nacional, y dentro de
su extensión hay explotaciones ganaderas que siguen los parámetros
de la agricultura sostenible y la producción biológica. En la
granja nos mostraron los métodos de trabajo y los distintos
productos que hacen, desde el campo a la mesa: piaras de cerdos de
pata negra y también vacas y ovejas. Los animales son alimentados
únicamente con bellotas y productos naturales.
Subiendo hasta la
hacienda, encontramos construcciones al estilo tradicional donde nos
sirvieron la última fase del producto: diversos quesos, ricotta,
salchichón y tocino elaborados en la propia hacienda, con
explicaciones detalladas de sus ingredientes, olores y sabores.
Pasamos después a ver el desecado de jamones y la elaboración del
queso y la ricotta en otras de las construcciones: casas de piedras
al estilo tradicional por fuera, edificios modernos por dentro.
Tras una tranquila
caminata de vuelta por el bosque, el autobús nos llevó a un
restaurante cercano donde degustamos platos elaborados a partir de
productos ecológicos de la misma hacienda: setas, jamón, quesos,
tocino, salchichón, filete de cerdo, vino e incluso la pasta. Vuelta
a la ciudad y parada en el instituto. Asistimos a las exposiciones de
los grupos restantes: turcos, griegos, lituanos y alemanes. Después
nos retiramos a descansar, mañana saldremos temprano y nos espera un
día también largo con la excursión al monte Etna, el mitológico
volcán siciliano que, por otra parte, sigue activo.
Blas Villalta.
Tercer día en Milazzo
La jornada del lunes
comienza temprano. Las chicas salieron anoche a cenar juntas, y están
todas encantadas con las familias que las han acogido. Hace frío a
las ocho de la mañana camino del instituto.
Después de las
presentaciones, nos ponemos a trabajar: el equipo italiano nos
muestra en detalle el plan semanal, y después su trabajo sobre el
tema tratado en esta reunión: la emigración en regiones
vitivinícolas. Hay cosas curiosas en estos trabajos de los chicos,
datos desconocidos que nos sorprenden, como el hecho de que las islas
Eolias vieran reducida su población a la mitad por culpa de la
filoxera en los primeros años del siglo XX.
Como complemento a la
presentación italiana, un acto emotivo: el abuelo de una de las
alumnas sicilianas nos cuenta su experiencia como emigrante en
Australia en los años 60. Es un hombre fortachón y convincente, con
pelo blanco y gafas y bigote, pero también es a través de sus
palabras el muchacho de quince años que se marchó de la isla por
necesidad y vivió unos años cerca de Sídney trabajando en una
fábrica de cuero, como fontanero y para una oficina gubernamental,
hasta que se casó y decidió que sus hijos debían criarse en
Italia. Por supuesto, no necesita traductor: habla un inglés fluido
y seguro, con una voz grave que capta la atención de alumnos y
profesores porque tiene tanto que enseñarnos.
Acto seguido, las
presentaciones de los visitantes: primero las alumnas portuguesas,
que hacen un buen trabajo hablándonos de la producción de vino en
su región. Y después los nuestros: Mari Tere, Andrea y María
presentan los cuatro vídeos que han preparado todos los alumnos
participantes en el Comenius sobre el vino y la emigración en España
y en La Mancha. Un buen trabajo, una visión completa sobre
enfermedades de la viña, crisis económicas y motivos para la
emigración en nuestra región desde el siglo XIX, y una visión
sobre la inmigración que hemos recibido en las últimas décadas.
Asistimos después a las presentaciones de los alumnos polacos y
croatas, y hacemos una pausa para comer.
En una sala del centro
degustamos comida típica siciliana: arancino, empanada vegetal,
pizza con anchoas.
Y después la primera excursión en grupo:
paseamos por la bahía y el puerto de la ciudad, con sol y
temperatura agradable, viendo a la vez el mar y las montañas
nevadas, hasta el castillo de Milazzo. Paseamos junto a la antigua
iglesia y por las estancias reconstruidas y tomamos unas fotos de la
espléndida panorámica de la bahía de la otra orilla: el castillo
por el que pasaron árabes, normandos, suevos, aragoneses y
españoles, según el letrero de la puerta, se construyó en el punto
más alto desde donde se controlan las dos playas y toda la península
de Milazzo.
Volviendo hacia el
centro, desde otro mirador junto a una iglesia de pescadores, vemos
las montañas que rodean al volcán Etna, que ahora está tapado por
las nubes de media tarde.
Ahí nos separamos: las chicas se marchan
con sus familias, hoy también cenarán todas juntas. Se entienden en
inglés o en español e italiano, y parece que hacen buenas migas con
todo el grupo de alumnos. Nosotros tomamos un caffè espresso y
volvemos al hotel para descansar mientras atardece en la playa.
Esta noche, en la cena,
concretaremos los detalles de la excursión de mañana: visitaremos
una granja en el interior de la isla, donde hacen vino y otros
productos agrícolas. Esperemos que no nos llueva y haga al menos un
día como el de hoy, pues hasta a los sicilianos les extrañaba ese
tiempo ventoso y frío que nos recibió.
Blas Villalta.
Blas Villalta.
Monday, 10 December 2012
Our speech in Milazzo with the videos of our students
Blas´
speech....
ANDREA:
Good morning, we are the Spanish group, and my name is Andrea.
MARÍA:
Hello everybody, we are going to show you some videos about the
recient wine history in our country.
MARI
TERE: hi!!!, my name is Mari Tere, and we hope you enjoy too much
with the four videos that we are going to show you.
ANDREA:
This first video is about the relation between wine production and
emigration during the nineteenth century in our region. It's been
made by our partners Daniel, Andrés, Sebastián, Raquel and Gloria.
Andrea, Mari Tere and María before their presentation
FIRST
VIDEO
MARÍA:
This second video is about wine and emigration during the first half
of the twentieth century. It's been made by Mª Eugenia, Gloria,
Alicia and Leticia.
SECOND
VIDEO
MARI
TERE: this third video is about wine production and emigration during
the second part of the twentieth century. It's been made by ourselves
and Julia and Gloria.
THIRD
VIDEO
ANDREA:
And finally we are going to finish with a video about the new
phenomenon of immigration in Spanish regions during the twenty-first
century. It's been made by Diego, Carmen, José and Ana.
FOURTH
VIDEO
MARIA:
We hope you have enjoyed with our work....
MARI
TERE: Thank you for your attention.
Sunday, 9 December 2012
Segundo día en Milazzo
2º día: Palermo-Milazzo
Segundo día en Sicilia.
De madrugada ha estado lloviendo a mares, como anoche a nuestra
llegada. Nos levantamos un poco tarde: ayer tuvimos un día de viaje
agotador hasta llegar a la isla. Salimos a dar una vuelta por
Palermo, quinta ciudad de Italia en población, con alrededor de un
millón de habitantes. Damos unas vueltas por barrios residenciales
de los años 60 bajo una lluvia intermitente hasta que nos detenemos
a desayunar en una cafetería donde además de servir cafés y zumos
de naranja te venden botellas de vino, dulces, recuerdos y todo tipo
de loterías y apuestas. Nos hemos demorado un rato por lo
interesante de la conversación con las alumnas y porque la lluvia
afuera no cesaba. Pasamos cerca de un jardín botánico de camino al
puerto, y aprovechamos una pausa de la lluvia para recorrer lo que
podríamos generosamente llamar un paseo marítimo y hacernos unas
fotos de grupo con el puerto al fondo.
Palermo tiene mucho más
si la lluvia te da una tregua. Nos hemos adentrado en las calles del
centro histórico, hemos visitado una iglesia pequeña y antigua, de
altas y delgadas columnas, junto al puerto, donde el sacerdote que
por casualidad ha pasado nos dice que el antiguo monasterio aledaño
se convirtió en el archivo siciliano.
Hemos continuado hacia el
centro, sorteando charcos, por avenidas rectas y bien diseñadas o
adentrándonos por callejones, dejando atrás decenas de iglesias de
piedras tan antiguas como maltratadas que, sin embargo, conservan ese
encanto tan particular entre la decadencia y el olvido. En un cruce
de calles nos hemos encontrado con un pequeño monumento en cada
esquina, donde distintos escudos tallados en la piedra representaban
símbolos sicilianos y españoles, a la vez que rendían memoria a
Felipe III, Pedro Girón o el duque de Osuna.
Avanzamos, y más
iglesias, plazas, fontanas, edificios de piedra deteriorados, y más
iglesias, todas cerradas al mediodía. Hemos avanzado más hacia el
centro, hemos pasado junto a la galería de arte contemporáneo y, de
repente, tras una esquina cualquiera y sin esperarlo, se ha
presentado ante nosotros la plaza y el imponente edificio de la
catedral. Hemos dejado la visita para otro día: el vigilante del
museo diocesano nos informa de que a tal hora está también cerrada.
En la portada, más referencias a los reyes españoles y unos
modestos mandarinos y palmeras bajo la acumulación de torres,
arcadas y estilos diversos y mezclados de la catedral.
Hemos pasado brevemente
por el hotel para recoger las maletas, de paso hacia la estación de
ferrocarril, donde comemos rápido y tenemos que sufrir el único
pequeño incidente del día: retraso del tren, cambio de vía y más
retraso. Por suerte, hemos cogido un habitáculo cerrado para seis
personas, donde las casi tres horas de viaje por la costa nos han
resultado livianas y agradables: el mar Mediterráneo agitado y gris
a la izquierda, las montañas nevadas a la derecha, casi a la misma
distancia, decenas de pueblecitos costeros vacíos, lluvia a ratos en
la ventanilla, un atardecer tranquilo, juegos de ingenio, más
conversaciones donde siempre se vuelve al tema común: la educación.
Hemos llegado a Milazzo
con algo de retraso, y cansados, pero las familias están
esperándonos a las puertas del tren y las rápidas presentaciones
tornan en alegría las expresiones de las alumnas, las locales y las
nuestras. Cada una se marcha a casa con su familia de acogida, en
apariencia tranquilas: mañana tendremos sus impresiones. Nosotros
tres hemos llegado al hotel Il Vicolo, hemos salido a cenar a una
pizzería, hemos probado el tinto típico siciliano, nero d'avola, y
la conversación ardiente se ha prolongado otro tanto por la calle,
junto al puerto, contra el viento fuerte de la noche. Ahora
preparamos la reunión de mañana: más presentaciones, primeras
actividades de la semana, el Comenius empieza a funcionar en Milazzo.
Blas Villalta.
Blas Villalta.
Madrid-Bérgamo-Palermo
Primeras reflexiones de Blas VillaltaEl viaje comenzó de noche, a las cinco y media de la mañana, en Membrilla. Condujimos hacia Madrid con la carretera despejada de tráfico pero con mucha niebla, Juan, Blas y las tres chicas, Andrea, Mª Teresa y María. Tras un viaje lento pero sin contratiempos, amaneciendo llegamos al aeropuerto, donde nos unimos al sexto componente, Antonio.
El primer vuelo se
desarrolló sin novedad: conversaciones largas y algunos nervios para
quienes viajaban en avión por primera vez. Un autobús urbano nos
llevó desde el aeropuerto al centro de Bérgamo, pasado el mediodía.
Una ciudad coqueta, cubierta de nieve, al pie de montañas blancas,
hasta cuyo casco antiguo, ubicado en la parte norte, ascendimos en
funicular.
Y tras tantos transportes distintos, la primera
experiencia plenamente italiana: la pizza. Una panadería tradicional
y familiar, Il Fornaio: pizzas de jamón, de queso de cabra, de queso
curado, de setas, en un acogedor local en uno de los empedrados
callejones del centro.
Después de las pizzas, tocaba el recorrido
turístico por la ciudad: visitamos alguna iglesia y subimos con
paciencia y esfuerzo la serpenteante cuesta que lleva al Castello de
san Vigilio. Una fortaleza venida a menos, adornada de parquecillos
nevados, desde donde se divisa la ciudad entera y una panorámica
extraordinaria: montes imponentes y blancos a un lado, a sus faldas
pueblecillos repartiéndose a lo largo, y el valle enorme donde se
abre la ciudad al otro lado, difuminado por la niebla de media tarde
que da al paisaje un aspecto irreal con el sol que aún no se va.
Sunday, 2 December 2012
Planning week in Milazzo
One of the trip will be to the Eolias Islands, and in all the week we will have too many activities in Milazzo.
Bérgamo será nuestra primera escala a Milazzo
Cuando Blas Villalta me dijo que íbamos a estar unas 5 ó 6 horas en Bérgamo, recordé ese par de días que pasé allí en 2010. El trayecto es cómodo desde el aeropuerto y las vistas de la ciudad son espectaculares y merecerá la pena dejar las maletas en consigna antes de volar a Palermo e ir con las tres chicas a visitar la bella ciudad de Bérgamo.
Bérgamo
Al recordar la ciudad me ha venido a la cabeza esas pizzas caseras que encontré en una panadería cerca de la plaza, subiendo por una enorme cuesta, pero merecerá la pena subir hasta la fortaleza de la ciudad de Bérgamo o coger el funicular hasta la fortaleza del castillo de San Virgilio, además de disfrutar de la belleza de esta ciudad italiana con sus contrastes entre la ciudad alta y baja.
Algunas de las pizzas a disfrutar en Bérgamo
Recordar que este Proyecto Comenius, es un proyecto de movilidad de profesores y alumnos, es tan importante movilizar a alumnos, como que el profesorado se implique, con el claro objetivo de crear un vínculo entre todos los ciudadanos de la Unión Europea y fomentar la convivencia entre los miembros del Claustro.
Friday, 30 November 2012
Thursday, 29 November 2012
2nd Trip to Milazzo (Sicily-Italy).
More information: Milazzo-Wikipedia
Milazzo is a town (comune) and is the third-largest city in the province of Messina, and is one of the most important cities of Sicily. The city proper has a population of over 32,000 inhabitants, and is the point of reference of a vaste territory, from Villafranca Tirrena to Patti (over 200 thousand inhabitants).
Its origins are ancient. Inhabited since 4000 BC (Neolithic) Milazzo suffered between the ninth and eighth century a progressive Hellenization which ended with the intervention of the Greeks in 716 BC Zancle.
The castle, situated in the center of the walled city, is the most significant monument of Milazzo. Started by the Arabs of the oldest foundations, enlarged by the Normans restored and strengthened by Frederick II of Swabia is surrounded by walls with round towers built under Alfonso of Aragon in which a Gothic portal dating from the fourteenth century. Near the castle are the ruins of the fourteenth-century palace of the grand jury and the old cathedral (1603) probably built on a design by architect Camillo Camillians. Of great artistic value, the Church of Our Lady of Mount Carmel, and the baroque Church of the SS.Crucifix of 1629, with inside a wooden canopy of the '700 and a precious wooden crucifix from the first '600 'Humble Petralia.
Over time, the town is moving forward towards the sea by recording a continuous development of agriculture and fishing activities, commercial and industrial. In the agricultural sector is flourishing viticulture, which allows good production of table grapes and wines. Alongside this, crop production has been developing increasingly vegetables and floriculture, which have fueled a strong export to another.
Milazzo is also part of a large agricultural area extending from Cape Tindari and Villafranca Tirrena and while is the center of the Plan for Agricultural Development. Good industrial development in recent decades, through the construction of medium and small factories in the industrial area ASI of Giammoro (in the territory of Pace del Mela), and with the presence of a large oil refinery, power plant, a thermal power plant , steel plants, a shipyard, plants for the extraction of the essences of flowers, molitaria factory, factory to the construction of industrial plants, and other small industries devoted primarily to the food industry. Thriving is the craft.
The city has a good level of commercial activity, and recently optimized the sector with the presence and expansion of shopping centers and large areas of distribution from national and international brands. The growing industrial and commercial activity of Milazzo and its area, has traced the movement of the port which now holds second place among the Sicilian ports for moving freight and passenger movements for the first place. In the service sector: banks, insurance, advertising, publishing and media at the local level. In these important economic resources has supported the tourism: Milazzo is now a important destination and a great starting point for the Aeolian Islands, the Nebrodi Park, Tindari. There are numerous testimonies, the symbols of the ancient history of the city. Plans are in progress to enter the castle, the fortified town and the ancient village in the sites of UNESCO. The promontory of Capo Milazzo became a marine reserve.
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